esas palabras sin sentido que saltan a las 3 de la mañana

Y mi vida apenas comenzaba… (1)

Y fue un 12 de febrero…

La noche anterior dormí poco. Entre flemas, ascos, temperatura arriba de 38 y esa incertidumbre que a veces te hace hacer nada y todo a la vez. Recuerdo perfecto tu mirada mientras sostenías una cubeta entre tus piernas y me decías a ahorcajadas que no era tu lado más guapo y sólo respondí con una sonrisa. Una sonrisa que escondía miedo, pero que al mismo tiempo lo único que quería era darte fuerza, fuerza para todo lo que veníá. A las 5AM nos volteamos a ver y sin decir una palabra empezamos a vestirnos y a empacar lo básicos de aseo personal. Sabíamos que debíamos ir al hospital.

El termómetro marcaba -7 grados y esa mañana fue particularmente sombría en Madrid. Tomamos un taxi que nos llevo al hospital que se convirtió en nuestro hogar por más de 1 mes.

Al llegar comenzaron las inspecciones rutinarias, signos vitales, sangre, etc. Esa espera era cada vez más desesperante; intentar distraerte y ver como poco a poco te ponías peor. Entraste con el doctor y al salir empezaste a llamarme con la mano, caminé hacia ti y mi corazón en ese momento se detuvo. Creo que ESE fue el momento exacto en el que supe que todo estaba mal, muy mal. Respire hondo y corrimos juntos con la enfermera más cercana “le falta el aire, le dije” rápidamente te sentaron en una silla de ruedas y te ponen la mascarilla de oxigeno, sigues sin respirar y sólo puedo decirle a la enfermera que tienes un problema en el hígado. En ese momento nos trasladaron a otro lugar caminamos por un pasillo que nos llevaba a los elevadores. Mientras subíamos sólo pude apretar tu mano pensando que quizá te daría fuerza y me escucharas decir con el apretón que todo estaría bien. Una vez abierto el elevador te marchaste. “Espera en la sala niña ahorita te llama un Doctor”.

La espera fue ETERNA una angustia entre que no sabía que pasaba: tenías un cuadro de gripa por que ahora de repente no podías respirar, por qué te pusieron oxigeno y te llevaron a no se donde, por qué ha pasado más de 1 hora y aún no hay quien me diga nada. Tenía tantos por qué y mi angustia principal era que no estaba ahí contigo tomando tu mano. La pila del celular se agotaba y sólo había alcanzado a escribirle a Ana a Mar y a tu hermana. A tu hermana fue a la primera que le intente decir lo que estaba pasando pero dada la diferencia de horas no vio mi mensaje hasta mucho más tarde. Qué iba a decirle a tu familia si ni siquiera sabía lo que te pasaba. Dónde estabas, qué está pasando. Una y otra vez me hacia las mismas preguntas. Por fin salió un Dr y me dijo necesito que me digas que pasó. Tal cual conté tu ligera gripa que fue subiendo de intensidad, la visita a la clínica nocturna y de cómo el médico que te atendió se declaraba incompetente para medicarte dado tu historial médico y su sugerencia de ir al hospital. Les conté una y otra vez de esa noche que casi no dormimos, la fiebre y la decisión de ir a urgencias. Mientras la explicación se daba el Dr me veía atento y sólo me dijo “Esta muy grave” vamos a tener que hacerle una traqueotomía. Una queeee? Eso qué es, cómo se come, de qué hablas? Se metió y me dijo que me volvería a llamar. Volví a la sala de espera sin saber qué hacer me llamaron para entregar tus papeles y ni siquiera sabía dónde estaba mi bolsa o yo. Recuerdo bien que una chica del hospital se acercó y me ayudó a sacar los papeles para registrarte y me dijo que no me preocupara que ya estabas aquí. Cuando me llamaron el Dr tenía otra cara se le veía más tranquilo y me dijo que te habían trasladado a otro lugar me dieron las indicaciones y después de perderme entre varios pasillos por fin di con el lugar. Esperé más de 2 horas y aunque sabía que las cosas estaban muy mal me sentía tranquila creo que era el propio coco wash que me hacía lo que me decía que todo estaba bien. El Dr salió y me dijo tenemos que hablar buscó un lugar y comenzamos a platicar. la enfermera que iba con el se sentó junto a mi y tomo mi mano. En ese momento supuse lo peor. La voz del Dr era lenta y amable como si tratara de tranquilizarme antes de que me inquietara. Me pidió que le dijera todo lo que sabía de ti y en ese momento como de peli de ciencia ficción empecé a visualizar la carpeta llena de hojas y hojas y hojas de tu historial médico. Cuando terminé comencé a recitar tu vida pasada como si me la estuvieras contando al oído y yo sólo la repetía. La Srita enfermera me ponía medio freak no dejaba de sobarme la mano mientras yo hablaba pero no podía distraerme no quería perder el hilo de lo que estaba diciéndole al Dr. Cuando por fin terminé respiré y sólo dije “es todo lo que sé” el Dr. me miró y comenzó a hablar. En efecto no tenías una gripa y “algo” nunca me dijo que, te impedía respirar y tuvieron que actuar muy rápido porque estuviste a punto de morir. Por fortuna no te intervinieron. Al parecer tus signos de familiar de los simpsons le dió ese guiño de que no sería adecuado para ti. Me comentó que podría verte y que estabas dormido y que no sabia cuando te recuperarías pero lo harías en 8 días. Me pidió todo tu historial médico por escrito y se marchó. Cuando pude entrar a la sala UCI que le llaman (Unidad de Cuidados Intensivos) me paré en la orilla de la cama frente a ti y estuve a punto de caer. No solo estabas dormido estabas lleno de tubos y rodeado de máquinas con ruidos espantosos que aunque despues aprendí a leerlos en ese momento no sabía qué por qué o cómo. Caminé rápido hacia ti y te agarré la mano puedo decir que te veías tranquilo. No sabía que decir no sabía que hacer y lo primero que se me vino a la mente fue tararear nuestra canción “Ain´t no mountain high enough, ain´t no river wide enough, ain´t no valley long enough, to keep me from getting to you baby” no quería llorar porque no quería que supieras que estaba sufriendo así que sólo tarareaba. Lo más difícil fue dejarte, salir del hospital sentarme en la banqueta y pensar WTF! y ahora qué?

Creo que en ese momento tenía demasiadas preguntas en la cabeza y no tendría respuestas así que decidí (te acuerdas mi lema de a esta vida venimos a tomar decisiones) pues eso hice o intenté hacer. Sabía que me esperaba no sólo mi alma devastada por que estabas mal, si no también una lucha en un país ajeno y sola pero qué podía hacer, lamentarme o actuar?

En ese momento no lo pensé tal cual pero gracias a tu confianza pude repetir TODA tu vida a los doctores, gracias a tu amor pude entregar todo informe médico, análisis, recetas TODO lo que por 3 años te guardaste. Hoy pienso que soy afortunada por haberme ganado tu confianza y tu amor en tan poco tiempo; creo que el saber TODO comenzó a salvarnos la vida.

Los días pasaron y tu seguías igual, entre informes del médico, la llamada a tu familia y el desahogo que tenía con la mía pues ya te imaginaras que pinta traía. Sabes, tu familia tuvo la fortuna de no verte como yo te vi creo que no lo hubieran soportado. Ese amor de familia es muy fuerte y a la vez demasiado vulnerable. Mi Bibis adorada lloraba cada que me veía por skype y Mar sólo me decía maquillate tápate las ojeras para que no te vea mal pero que podía hacer supongo que era sólo un reflejo de cómo estaba por dentro. Aun así me maquillaba y trataba de ser fuerte, entera pero al final no es fácil tener que repetir cada informe médico con precisión una y otra vez, calmar a tu mamá, llorar con Bibis y dejarme abrazar por gente que todavía era extraña en mi vida. Nunca sabré si actué bien quizá pude haber hecho mejor las cosas pero esa era yo en ese momento y no podía hacer más.

Todos los días pensaba que ese día sería distinto por lo que me arreglaba con la esperanza de que cuando llegara a verte me vieras bonita, arregladita y muy cuqui como siempre. El 14 de febrero no fue la excepción y sentía que el mejor regalo para el día de novios sería verte despierto, cosa que no pasó. Aún así me diste una sorpresa que hasta ahora no he olvidado pero que por bizarro que haya sido me llevó a tomar otra decisión: Seguir agarrándote la mano, platicarte de los partidos de fútbol, dándote los mensajes de amor de tu familia, de mi familia, de tus profes y de tus compis de la escuela. Decidí ir a cada visita mientras estuvieras dormido y cantarte, hacerte piojito y decirte al oído una y otra vez te amo G regresa, hay mucho por hacer. La mamá de Che me dijo que si te gritaba lo suficientemente fuerte que te amaba tu lo escucharías y regresarías. Hoy doy gracias a esa señora que sin conocerme me enseñó tanto. La primis Zen (Mariana) me decía todo el tiempo que sólo estabas dormido y que me escuchabas así que llámame loca pero les creí y eso hice tratarte como si estuvieras acurrucado en el sillón a punto de ver una peli y esperando a que te platicara mi día.

Cuando por fin despertaste pude respirar un poco mejor y aunque me sentía madreada por tu gente y por ti, estaba feliz, feliz porque estabas vivo. Sabia que las cosas apenas comenzaban pero abriste los ojos justo cuando mis fuerzas flaqueaban y me diste el levantón para aguantar lo que venía y, vaya que se vino lo choncho, pero eso UFF! eso te lo cuento después.

tu y yo, yo y tu

Y mi vida apenas comenzaba… (2)

Y mi vida apenas comenzaba… (3)

 

firma alanis ok

 

 

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