esas palabras sin sentido que saltan a las 3 de la mañana

Y mi vida apenas comenzaba… (2)

8 de marzo

Apenas hace unos días que salimos del hospital. El alta la recibimos con una noticia poco alentadora; un diagnóstico que hacia que el tiempo avanzara más deprisa, un determinante regreso a México y un puñado de emociones que a ratos me hacían gritar y a ratos simplemente llorar. Te veías bien, quizá un poco flaco y aún con las secuelas en tu labio por el tubo que te mantuvo con vida pero vamos te veías bien y para mí, hasta un poco más fuerte de cuando te conocí y es que esa segunda oportunidad de vida se te notaba.

Debo confesar que no me esperaba esa increíble declaración de amor; Tu, yo el hospital que durante 1 mes fue nuestra casa y un símbolo que formalizaba lo que un año atrás me dijiste al oído mientras sonaba una canción de U2. Amor puro.

Recuerdo haber despedido a tu mamá con un “nos vemos en una semana” y aunque empezamos a hacer maletas te confieso que no quería regresar y es que mi corazón me decía que ya estábamos aquí y con esa cantaleta de las abuelas de “por algo pasan las cosas” pues no quería irme de Madrid sin luchar. Bien o mal el episodio más fuerte aquí lo habías tenido y te salvaron y por fin te diagnosticaron como debía y, y, y tenía una lista de razones pero no me atrevía a contarte y es que de verte muerto a verte vivo, feliz, ilusionado con ganas de regresar a buscar nuevos tratamientos nuevos métodos a hacer todo lo que estuviera al alcance para curarte pues no me atreví a desilusionarte. Al final no calle y nos pusimos a buscar esa otra opción total, no perdíamos nada y siempre tuvimos un plan B.

Seguramente has notado que la fortuna, suerte, destino, estrellas alineadas o como quieras llamarle ha ido acompañándonos desde el relato anterior y una vez más volvió a estar de nuestro lado.

Ese martes 12 de marzo desperté con miedo, angustia pero con esperanza, estaba segura que nos iba a ir bien y que podías ser atendido aquí y que no había que regresar a México a empezar de cero.

Recuerdo perfecto la sensación en mi barriga al escuchar al doctor decirte “ya estás aquí, y te vamos a atender” no sabías que decir y puedo asegurar que desde ese momento por segunda vez te perdí.

Mientras esperábamos los estudios tu mirada se iba apagando supongo que el miedo se apoderaba poco a poco de ti y es que de la noche a la mañana la palabra trasplante entró a nuestro vocabulario.

¿Qué es un Trasplante? ¿cómo se hace? ¿dónde? ¿riesgos? Esas y otras preguntas invadían mi mente no sabía quién podría responderlas y al verte tan afectado no supe platicarlas contigo.

Después de varios estudios volvimos a casa con lo que yo pensaba era la mejor noticia del mundo pero al parecer, sólo a mi me hizo feliz. Tu, estabas como ausente, con la mirada mirada perdida, pensativo no se algo raro.

Conforme pasaron las horas empezaste a perder la noción del tiempo. No sabías donde estaba la basura, no sabías cómo contestar un teléfono, no encontrabas las cosas cuando las tenías enfrente y comenzaste a hablar aunque de manera lenta muy fuerte, como enojado. Eras tú pero no eras tú.

Recuerdo haberle preguntado a tu Doctora si había algún signo de alarma que pudiera identificar y me dijo –cuando veas que se quiere poner el pantalón en la cabeza, alarma total- en ese momento no lo estabas haciendo pero actuabas raro, tan raro que al final el botón de alarma se activó. Hablé al hospital y el doctor de guardia me comentó que quizá eran las toxinas que empezaban a subirse al cerebro; había que darte una medicina y ver la evolución y si no funcionaba habría que llevarte a urgencias.

 Lo que pasó después es digno de una secuencia en una peli de terror, y a un año del episodio es algo que no he podido superar y eso que aún no llegamos al final de esta historia.

Verte con la mirada completamente perdida sin orientación sin habla algo así como una especie de zombie realmente ha sido lo peor que he vivido. No recuerdo si te dije esta parte pero me diste mucho miedo tanto que empecé a temerte. Aún así no dejé de hablar contigo pero no respondías a nada te quedabas ahí de pié en la esquina del armario te veías perdido, asustado, dormido.

Desesperada le llamé a los chicos y entre los 3 tratamos de hacerte reaccionar pero no lo logramos, llamamos a urgencias y al cabo de un par de minutos llegó la ambulancia. Los doctores tampoco tuvieron suerte no dejabas que nadie se te acercara estabas en una esquina como regañado sin decir ni una palabra sólo lanzabas golpes y hasta una de los paramédicos salió lastimado. Al final le diste sólo un gran susto pero eso bastó para que llamara a la policía, (te dije que esto era como una peli de terror).

Llegaron 6 tipos fornidos listos para reaccionar ante cualquier cosa y a mi me dio mucho miedo de que te hicieran daño al final sabía que era tu cerebro nublado por las toxinas lo que te hacía hacer todo eso pero para el resto de la gente que estaba en ese momento en casa eras un loco más que debían meter a algún psiquiátrico.

¿Te ha pasado que de repente tu mente se acelera y de repente PUM actúas? Pues eso pasó; recuerdo haberle dicho algo a los chicos y me acerqué al Doctor “deme una oportunidad, déjeme acercarme y hablar con el, si no puedo entonces que la policía proceda”. El doctor accedió y me metí al baño.

Comencé por decirte mi nombre y lo mucho que te amaba me fui acercando y te decía que tenía miedo y que quería que me ayudaras. Dejaste que tocara tu mano y te dije que tu amigo estaba en la casa porque su mujer se había puesto mal y nos necesitaba; te repetí una y otra vez -tengo miedo, algo pasa con cigoto y tenemos que ir al doctor, tengo miedo amor, ayúdame. Alzaste la cabeza y rápidamente le llamé a Che para que entrara al baño conmigo. Nuevamente tu vista se nubló. Entre los dos seguíamos insistiendo en cigoto. Dejaste que él te tocara y poco a poco te logramos sacar del baño y subirte a la ambulancia.

Ya en la camilla te quedaste profundamente “dormido”. Llegamos al hospital y entre el papeleo y el ingreso a urgencias no pude despedirme de ti. Eran casi las 7 de la mañana miré la sala de espera y dije “no puede ser, aquí otra vez”.

Che llegó al poco rato y estuvimos cerca de 3 horas esperando a que alguien nos diera algún tipo de reporte. Tu doctora salió a buscarme y mientras me regañaba porque te había llevado con ella y no al hospital de trasplantes me dijo que tu encefalopatía era grado IV y que no podía atenderte porque no había espacios y no se que más. La verdad no entendí muy bien su reclamo al final te llevé a ese hospital porque era el que te correspondía y ella era tu doctora. En fin mi cabeza no tenía tiempo de procesar reclamos así que sólo escuché que buscaría la forma de trasladarte. (Vaya chica ha sido como un ángel desde el día 1 de esta historia)

A las 2 horas me dejaron verte. Una vez más te veía en ese hospital, en esa misma sala donde un mes antes te perdí por primera vez. Esta vez no tenías aparatos ni estabas aislado pero tampoco te veías bien.

Estuve hablándote todo el tiempo y te decía que debías despertar, te canté un par de cosas al oído y te apretaba la mano mientras te repetía una y otra vez; venga despierta ya es hora bello durmiente, despierta porque yo quiero dormir.

Alrededor de las 2PM te trasladaron. Para entonces, mi cabeza loca te había visto parpadear así que mientras íbamos en la ambulancia no dejaba de decirte despierta despierta. El chico de la ambulancia estaba muy sensible y es que nos contó que era la primera vez que trasladaba a alguien joven y que por lo regular al trasladar a gente mayor pues ya saben que lo más probable es que no vuelvan pero como eras un niño pues nos decía que lo ibas a lograr. Nosotros la verdad sólo sonreíamos habría que preguntarle a Che lo que pensaba porque yo no pensaba en nada sólo te apretaba la mano y te narraba lo que veía en el camino.

Cuando llegamos al hospital ya todos sabían de ti. Estuvimos esperando un par de minutos y de la nada saltaste; comenzaste a forcejear en la cama dando manotazos a quien se te pusiera enfrente excepto a Chema y a mi. Solo dejabas que nosotros te tocáramos creo que aunque ya estabas despierto tu cabeza seguía intoxicada y el hecho de verte en un hospital te hacía recordar el ingreso anterior. Esta es la segunda parte del relato que sigo sin superar.

Para no hacerte el cuento largo estuviste cerca de 4 horas aparentemente despierto pero sin conciencia balbuceabas un par de palabras y al cabo de las horas Chema y yo comenzamos a bailarlas decíamos que eran como una canción de rap. “POR FAVOR” “MANDE” “POR FAVOR” “MANDE” las repetías una y otra vez seguías con la mirada perdida y tu cuerpo emanaba una fuerza impresionante, de ahí salió lo decirte mi Hulk.

No recuerdo bien el momento pero de repente te preguntamos algo y nos respondiste con un “SI” acto seguido, tus ojos lograron mirar a un punto. Habías reaccionado.

Un poco más tranquilos y después de tanta angustia nos subieron a planta. Las toxinas ya estaban bajando y el siguiente paso era averiguar la causa.

Instalados en nuestra nueva habitación comencé a buscar a tu familia. Te confieso que me costó mucho trabajo hablar con ellos esta vez no estaban receptivos. Creo que el ser portadora de buenas noticias (aquí le hacen el trasplante) / malas noticias (está en el hospital de nuevo) / y no regresamos a México pues no me convertían en su persona favorita.

 Después de hacer la debida diligencia familiar me desmoroné digamos que no estaba preparada para volver al hospital después de 12 días de haber salido y menos con un episodio tan loco.

Como siempre mi eterna salvadora Bibis estuvo al teléfono para reconfortarme hizo que comiera y después de una larga charla estaba preparada para velarte toda la noche y es que logré que las enfermeras te quitaran las ataduras con la única condición de vigilarte para que no te quitarás la sonda ¿te acuerdas que habías dicho que nunca lo ibas a volver a hacer? Pues lo hiciste y en dos ocasiones.

Llegaba el jueves y estaba exhausta. Demasiados episodios para 2 días, demasiadas crisis para una sola persona, demasiada angustia demasiado todo y aunque en ese momento no sabía lo que ocurriría después, suspiraba tranquila y llámame cobarde pero en el hospital me sentía protegida y es que pasara lo que pasara, estabas en buenas manos.

Y mi vida apenas comenzaba… (3)

firma alanis ok

Facebook Comments

1 Comment

  1. Nov 25, 2013    

    ¡Madre mía qué historia! fuiste increiblemente valiente. Me has tocado el ánimo. Un abrazo.

  1. Y mi vida apenas comenzaba… (1) | andrealanis on Sep 2, 2013 at 1:14 pm
  2. Y mi vida apenas comenzaba… (3) | andrealanis on Sep 2, 2013 at 1:15 pm

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